Luego de haber pasado por una larga agonía, resistiendo a perder el último aliento que lo utilizó para decir "aún no se debe terminar", renació un hombre de cuyo nombre anterior sólo recuerda el primero.
A manera de terapia, este hombre, ahora llamado Juan Hacecas, escribe los sentimientos que le quedaron como única huella de su pasado. Vaya fortuna, pues parece que aún le pesan.
Con el afán de dar seguimiento a esta historia publicaremos su diario (no escrito a diario) y algunas otras cosas que nos encargaremos de descubrir sobre él.
Ensueño
Qué harían un árbol de aguacate
sembrado en una playa
y un colibrí merodeando...
seguramente harían el amor
Juan Hacecas
Hacedos años conocí a una chica con dolor de estomago,
le robé un beso y en vez de darme una bofetada
me respondió con otro beso.
Luego la llamé
“Tu voz en el teléfono fue lo que me gustó de ti”, me confesó más tarde
También me dijo que se besó con otro el mismo día que nos hicimos novios,
pero eso va después.
Una semana le bastó
para hacerme pedirle que fuera mi novia
Sólo quería tirarme ese día,
por eso la insistencia
también me lo confesó con el tiempo.
No se imaginaba que era un “apretado”,
además de católico
y que no se le haría hasta un mes después.
Tampoco se imaginaba que se nos haría vicio,
religión
y luego costumbre.
Entre la pasión y la lujuria
fuimos encontrando también el amor
y más adentro la amistad.
Tres meses después de conocernos se marchó a otra ciudad,
a vivir.
Dijo que se iría a estudiar
pero iba en busca de una vida
lejos de sus raíces,
en un lugar donde ya había dejado semillas años atrás.
“En realidad no quería andar con nadie cuando te conocí”, me dijo.
No le pregunté cuándo se dio cuenta que quería un novio...
no sé si en algún momento quizo uno
La distancia picó el orgullo de nuestras necedades y decidimos continuar.
Ahí comenzamos ha amar por el auricular.
Te veo más en mis sueños que despierto.
Vives mucho tiempo en mi cabeza,
todo el tiempo.
No paras de hablar en mi pensamiento
y todo el día te respondo
cuando quiero que te cayes
entonces descuelgo el teléfono
y marco tu número.
Así fue como la conocí,
hasta que un día ya no me reconoció la voz,
la misma distancia
nos había transformado de a poquitos
y un día alguien dijo,
“disculpe, marcó usted un número equivocado”.
Juan Hacecas
Me voy entre humo de puro y cantinas
encuetros carnales que lastiman
besos que matan y no resusitan más a este muerto
Me voy entre el viento, el tiempo
el espacio que se obsesionó con nosotros
Deambulo en las aceras
entre cielo y suelo
Me pierdo entre el tumulto de gente
les roso las espaldas
me enredo etre sus piernas
Subo y bajo como una hoja de papel perdida
me trepo por una pared y me asomo en una ventana
Me meto
Veo como una mujer olvida
a un hombre
recostada en la cama
donde lo vio partir
Juan Hacecas

Me dijiste que era un inseguro
que por eso ya no me querías
y porque te he mentido un centenar deveces
Yo no me veo como un mentiroso
sólo que mis proyectos losdestapo con mucho tiempo de anticipación
y pareciera que nunca los voy a cumplir
pero mentiroso no soy
Pero no te preocupes
cuando menos te des cuenta
pasaré a la puerta de tu casa
en mi Mustang 68
Yo siempre he dicho que eres demasiadoansiosa
y que por eso te desespero,
no sé que digas tú peroeso es lo que pienso yo
a veces
no siempre
pero sí lo he pensado
Ahora recuerdo que me has dichoinseguro
Me levantaré de este sillónhundido
que voy a cambiar por un sofácama de piel
y me iré a hacer un corte decabello atrevido
Tal vez un casquete corto me venga bien
no lo sé,
consultaré al peluquero.
Juan Hacecas

Trota conmigo el mundo
saltemos las fronteras burlando policías gordos
güeros con pistolas que lanzan balas de goma
conozcamos a una pareja de ancianos retirados
que nos platiquen de su primer viaje
cuando comenzaron a ser hippies
subamos con ellos a su Maverick desvencijado
como la espalda de los imperialistas
Nademos el charco
inmenso para los que quieren cruzarlo en botes hechos de papel moneda
recostémonos en la tranquilidad de tu mano tomada de la mía
Cantemos en una cantina
canciones de José Alfredo
emborrachemos a un par de ingleses con tres tequilas
conozcamos su apartamento
donde las peleas son tan frecuentes que prefieren refugiarse en la barra de un pub
démosles un poco de luz
contándoles como hemos pasado por las fiestas de San Fermín
cómo vomitamos en un café de Amsterdam por fumar más de lo que sabíamos
cómo nos perdimos en la embriaguez durante el Oktober Fest
Trota conmigo el mundo mientras los demás checan su tarjeta
a las nueve y a las seis de la tarde
preocúpate sólo por la Tierra que es redonda
y tarde o temprano se llega al punto departida
para ese entonces,
la gente que dejamos ya no serán lo mismo
la maquinaria los habrá transformado
en pequeños burgueses que nunca pudieron salir de su fraccionamiento de lujo:
el ticket de primera clase no les llegó a la puerta de su casa.
JuanHacecas

Llevo tres meses sentado en esta banqueta,
viendo chicas en minifalda
gordas con blusas de lycra fosforescente
y labios muy rojos
Fue en esta banqueta donde te vi partir
Desde entonces
veo adolescentes de pechos pequeños
faldas tableadas y calcetas blancas hasta la rodilla
solteronas que ofrecen monedas
y dejan su teléfono en una servilleta
Han pasado tres meses
que el calor se fugó contigo
que te lo llevaste lejos lejos
enredándose entre las nubes
siguiendo tu camino
Y yo no me quiero mover de aquí
Espero que hoy
en medio de este frente frío número dos
de lágrimas congeladas
que regrese el calor
para preguntarle por ti.
JuanHacecas
o
Cuando la espera es tan larga
que haz olvidado su motivo
llega su sustituto antagónico
la desesperanza
Viene con sabor mezclado de amargura
y otra cosa que no distingo bien
pero no es agradable
se queda entre la lengua
la garganta y el estómago
Cuando he perdido hasta la esperanza
de que voltees sólo para ver laruina de mi
para que me provoques una última esperanza
ocasionándote lástima
entonces no queda nada
La lucha se vuelve interna
memoria contra orgullo
contra el mismo orgullo que nos mandó a la chingada
ese que no permitió que nos llamáramos más
que nos hizo guardar nuestros sentimientos
y nos impidió decir un sincero“te extraño”
Cuando la espera ha sido tan larga
sólo me queda recordar que fue esa espera
de mi
la que te hizo desistir y descreer en el amor
que te había contado.
Vuela
vuela
vuela alto colibrí
Juan Hacecas